Una entrega no está lista para convertirse en existencias solo porque haya llegado al comercio. Puede faltar una caja, un artículo estar dañado o la cantidad no coincidir con el pedido al proveedor. Si actualizas las existencias antes de comprobarlo, puede resultar difícil confiar en los registros y quizá tardes más en averiguar qué ocurrió.
Un proceso sencillo para recibir entregas de proveedores ofrece al equipo una forma coherente de revisar la mercancía, registrar las cantidades aceptadas y dejar constancia de las discrepancias que requieren seguimiento. No hace falta que sea complicado. Lo fundamental es comparar la entrega con el pedido antes de modificar los registros de existencias y anotar con claridad qué aceptaste y qué sigue pendiente.
1. Prepárate antes de desembalar la entrega

Empieza por el pedido al proveedor o el registro de compra. Revisa qué artículos se pidieron, qué cantidades se esperan y qué datos necesita el equipo para identificar correctamente cada producto. Tener esta información a mano facilita detectar una diferencia mientras tienes la entrega delante, en lugar de depender de la memoria más tarde.
Si tu negocio hace pedidos a varios proveedores, asegúrate de saber a qué pedido corresponde cada entrega. Comprueba el nombre del proveedor y cualquier referencia del pedido que aparezca en la documentación o el embalaje, si está disponible. Si una entrega incluye mercancía de más de un pedido, mantén los artículos y las notas claramente separados para poder comprobar cada recepción con el registro correcto.
Elige un lugar práctico para revisar la mercancía. Ten a mano los datos del pedido, la documentación de entrega y algo para tomar notas. Si más de una persona puede recibir entregas, acuerden quién hará la comprobación y dónde dejar la mercancía que haya que revisar. Un traspaso coherente reduce la posibilidad de que una caja sin comprobar se confunda con existencias listas para la venta.
2. Comprueba las cantidades y el estado de la mercancía comparándolos con el pedido
Revisa el pedido artículo por artículo. Identifica cada producto, cuenta la cantidad recibida y compárala con la cantidad esperada. No te limites a contar el total de cajas: el número de cajas puede parecer correcto aunque el contenido o la combinación de productos no coincidan con el pedido.
Sigue una secuencia breve y repetible para cada artículo:
Confirma que el producto coincide con la descripción o el identificador que usas en el pedido.
Cuenta las unidades recibidas y compara esa cantidad con la cantidad pedida.
Busca daños visibles, embalajes faltantes u otros problemas que afecten a la aceptación del artículo como existencias normales.
Anota la cantidad y el estado que observaste antes de pasar al siguiente artículo.
Mantén separadas en tus notas la cantidad esperada y la recibida. Por ejemplo, si un pedido incluye doce unidades y solo llegan diez, registra diez como recibidas y señala la diferencia de dos unidades. No presentes la entrega como completa copiando en el recuento la cantidad pedida.
Comprueba el estado de la mercancía de una manera adecuada para los productos y tus prácticas habituales de manipulación. Si encuentras artículos dañados o dudosos, sepáralos de los que aceptes cuando sea posible y anota lo que observaste. Así, quien haga el seguimiento tendrá un punto de partida más claro y se reducirá el riesgo de tratar como existencias disponibles normales un artículo cuyo problema aún no se ha resuelto.
3. Deja las discrepancias visibles antes de actualizar las cantidades
Una discrepancia es cualquier diferencia entre lo que se esperaba según el pedido y lo que recibiste o pudiste aceptar. Algunos ejemplos habituales son un envío incompleto, un artículo adicional, un producto sustituto, daños o un producto que no coincide con el pedido. Lo importante no es resolver todos los casos en el momento, sino registrar claramente los hechos y no perder de vista la diferencia.
Para cada incidencia, anota el producto, la cantidad pedida, la cantidad recibida o aceptada y una descripción breve del problema. Incluye la fecha y la referencia del proveedor o del pedido si esos datos forman parte de tus registros habituales. Guarda la documentación de entrega junto con la información del pedido para poder consultar de nuevo los datos pertinentes.
No ajustes silenciosamente el pedido previsto para que coincida con la entrega. Deja visible la diferencia pendiente hasta que se haya revisado. Una nota clara puede ayudar al equipo a decidir qué debe consultar con el proveedor y si la mercancía afectada debe mantenerse separada de las existencias aceptadas. Conserva cualquier comunicación o resolución junto al registro del pedido original, siguiendo el método de registro que ya utiliza tu negocio.
Esta separación es importante porque una entrega puede ser parcialmente correcta. Quizá puedas aceptar los artículos que llegaron en buen estado y dejar pendiente una cantidad faltante o una unidad dañada. Registra con precisión la parte aceptada y deja clara la excepción; si los hechos son mixtos, evita tratar todo el pedido como recibido por completo o como totalmente faltante.
4. Registra los cambios en las existencias aceptadas y conserva el historial
Una vez revisada la mercancía, registra la cantidad que tu negocio acepta como existencias. Basa el cambio en el recuento que verificaste, no en la cantidad pedida originalmente ni en una estimación basada en el número de cajas. Si algunos artículos siguen pendientes de revisión, mantén su estado o ubicación separados en tu proceso de trabajo hasta que decidas cómo gestionarlos.
Un registro de existencias útil debe permitir entender por qué cambió una cantidad. Vincula el movimiento con la información del proveedor y de compra disponible para tu negocio, y conserva las notas sobre cualquier excepción. Esto resulta especialmente útil cuando alguien distinto de quien recibió la entrega necesita explicar más adelante una diferencia entre el pedido, la entrega y las existencias disponibles.
Antes de terminar, compara el registro con tus notas de recepción. Comprueba que las cantidades aceptadas se hayan introducido una sola vez, que las diferencias sin resolver sigan visibles y que no hayas contado como existencias aceptadas ningún artículo dañado o faltante. Por lo general, es más fácil corregir un error en el momento que rastrearlo después de que se hayan producido más movimientos de existencias.
5. Adapta la rutina a un equipo pequeño
Un proceso de recepción es más útil cuando el equipo puede seguirlo durante una jornada ajetreada. Mantén los pasos breves y sigue el mismo orden cada vez: localizar el pedido, identificar la mercancía, contarla y comprobar su estado, anotar las discrepancias, registrar las cantidades aceptadas y guardar la documentación de respaldo. Una lista de comprobación escrita puede ayudar a que el personal nuevo o que recibe entregas ocasionalmente siga el mismo método sin depender de la memoria de una sola persona.
Decide cómo gestionará el equipo las excepciones habituales. Por ejemplo, acuerden dónde dejar la mercancía sin revisar, quién revisará una discrepancia y cómo indicarán que un pedido aún requiere seguimiento. El método concreto puede ser sencillo; la coherencia es más importante que crear un procedimiento complicado que nadie tenga tiempo de utilizar.
Cuando termine la comprobación de recepción, deja claro el traspaso. La persona que almacene la mercancía debería poder identificar qué cantidades se aceptaron y si algo debe permanecer separado. Aunque una sola persona reciba y registre la entrega, una revisión final comparándola con el pedido puede detectar un recuento omitido o una nota incompleta.
Establece un vínculo fiable entre la entrega y las existencias

Un buen proceso de recepción convierte una entrega en un registro de existencias mediante una serie de pequeñas comprobaciones: prepararse consultando el pedido, contar e inspeccionar lo que llegó, mantener visibles las diferencias y registrar solo las cantidades aceptadas. Esto proporciona al equipo una base más clara para el seguimiento y facilita entender más adelante los cambios en las existencias.
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